"Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro".
Así empieza el libro "Platero y yo", de Juan Ramón Jiménez.
Y así se inicia este blog, como la primera página de un libro que, esperemos, se llena de palabras hermosas.
Esta increíble fachada es de una biblioteca pública de una ciudad americana.
Fue diseñada por dos arquitectos.
A los ciudadanos se les pidió que ayudaran a escoger una serie de libros representativos. Esos títulos se incluyeron como encuadernaciones en el diseño innovador de la fachada del edificio, para inspirar a la gente a utilizar la Biblioteca Central. Los lomos de los libros miden aproximadamente 7.6 x 2.8 metros. Son 22 títulos que reflejan una amplia variedad de lectura.
¿Sabes quiénes fueron los arquitectos y en qué ciudad está ese original edificio?
Por este lugar pasaba la bruja Cristineta volando sobre una escoba. Nazario quería acompañarla, cosa que hizo. Pero, al pasar por la ermita de la virgen de Chalamera, gritó: ¡Ay, virgencica! y, como Cristineta le había avisado de que, aunque tuviera miedo, no pronunciara a ningún santo ni a ninguna virgen, Nazario se cayó de la escoba. No murió, pero quedó cojo de por vida.
Es una de las leyendas que se cuentan y que hablan de brujas.
Se cuenta la leyenda que tiene lugar en el llamado Monte de las Ánimas, en Soria. Los templarios, guerreros religiosos, y los árabes disputaron una batalla en ese lugar; todo se llenó de cadáveres.
Desde entonces, se dice que en la Noche de las Ánimas la campana de la capilla suena sola y los espíritus de aquellos muertos despiertan.
Beatriz y Alonso, dos primos, mantenían una conversación pues tenían que despedirse. Él le regaló una joya y ella iba a regalarle una banda azul, pero se dio cuenta de que la había olvidado en aquel monte.
Su primo, intentando demostrar su valentía, a pesar del profundo miedo que le daba acudir allí en esa fecha tan especial, se puso en marcha a la búsqueda de la banda azul.
Aquella noche, mientras Alonso partía, Beatriz rezaba por su primo. Pasó una noche llena de terrores y pensamientos horribles.
Al despertar vio que la banda azul se encontraba en su lecho, ensangrentada.
Alonso había sido devorado por los lobos y Beatriz murió austada al ver la banca.
Un cazador que pasó una noche en el monte asegura que vio a los espíritus de los templarios y nobles sorianos rondando por allí persiguiendo a una joven que daba vueltas alrededor de la tumba de Alonso.
El día llega a su final, las almas quieren recordar la batalla de un monte que hoy es la tumba de aquella traición.
El capricho de una mujer que nunca debió conocer, el deseo mortal de querer cumplir la promesa más fiel.
Cabalgando por aquel lugar, las ánimas gritan su nombre lobos negros persiguen su piel, la muerte está bajo sus pies
Noche eterna en la habitación, lamentos llenos de dolor, los fantasmas que nunca se van, ya es tarde para regresar.
Y por fin amanece y todo más sueño parece que fue, pero la banda azul la encontró manchada con sangre donde cantaba su oración.
Cabalgando por aquel lugar, las ánimas gritan su nombre, lobos negros persiguen su piel, la muerte ya es parte de él.
La que fue víctima del horror hoy sigue sufriendo aquel mal, convertida en un espectro más que vaga sin descansar.
La noche de los muertos puedes verla en aquel lugar, persiguiendo sombras que van siempre dando vueltas allí donde yace su amor.
Cabalgando por aquel lugar las ánimas gritan su nombre lobos negros persiguen detrás, la muerte ya es parte de él.
Deseo mortal que no puedo olvidar. Deseo mortal que no puedo olvidar.
Agradecemos a Fernando Alastuey, monitor de Mountain Bike de Huesca, que ha estado unos días en nuestro colegio, por las enseñanzas, tanto a nivel teórico como práctico, en cuanto al mundo de la bicicleta se refiere.
Podéis descargar las fotos que queráis. Aquí aparecen alumnos de diferentes cursos.
Perro ladrador, poco colaborador. Eduard A caballo regalado ponle un collar rosado. Julia Todo lo que sube, puede subir más. Joel El que no corre va lento. Endora El que mucho mira, poco habla. Hawa Político gritador, poco dialogador. Iker El que madrugó por verte, poco sueño tenía. Elías No juegues con fuego, que provocarás un incencio. Daniel A río revuelto, señores, ahí no me meto. Nadia Vísteme despacio, que me están esperando. Sara Al que madruga le dura más el día. Pablo No hay libros que por letras no vengan. Javi Pueblos vecinos, malos caminos. Mario Perro ladrador, gallina que corre. Mama Al no saber lo llaman mala suerte. Germán A mal tiempo, un paraguas y un buen abrigo. Lucía Perro ladrador, muy madrugador. Sorín A mal tiempo, sonríe siempre. Ana El que madruga siempre está dormido. Saibou En marzo siempre se cae un abrazo. Desirée No por mucho madrugar, el autobús antes va a pasar. Álvaro Cría gallinas y te darán huevos. Aitana Cuando el sol se pone, la niebla se esconde. Jorge El que madruga, con ojeras se levanta. Candela Al caballo regalado no lo dejes abandonado. Iván Cuando el río suena, de canciones se llena. Iván y Mª Jesús